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Suns of Wiraqocha

Suns of Wiraqocha

Aventura
Valoración4.93
  • Plataformas
    Steam
  • Edad
    7+
  • Categoría
    Aventura
  • Precio
    4.99USD

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Suns of Wiraqocha es un juego de aventura 2D donde deberás ayudar al gran Dios Wiraqocha a recuperar los soles robados por los malvados dioses Yanañamca y Tutañamca, señores de la oscuridad y la noche tal como se les conocía en las antiguas leyendas Incas. Podrás seleccionar a uno de los Auquis o dioses menores para ayudar al Dios Wiraqocha a recuperar los soles que se encuentran en los distintos laberintos dimensionales donde los han escondido los malvados dioses Yanañamca y Tutañamca, señores de la oscuridad y la noche tal como se les conocía en las antiguas leyendas Incas. Cuando recolectes todos los soles de un nivel, podrás acceder a través de la Gran Puerta del Sol a otros niveles para seguir recuperando todos los soles escondidos y así salvar la vida en la Vía Láctea. Conforme vayas avanzando de nivel, irás liberando nuevos Auqis que te ayudarán a recuperar los soles robados.

Los Auqis en la Tierra adoptan las formas de diversas criaturas de la tierra que se encuentran representadas en las famosas líneas de Nazca en Perú: el mono, el colibrí y la araña. En Suns of Wiraqocha podrás jugar con algunos de estos Auquis como son el mono, la araña o el colibrí. Ahora, tu misión será elegir a uno de los Auquis y recuperar los soles que han sido escondidos en los diferentes mundos.

Conforme vayas recuperando los soles perdidos, verás como la gran Puerta del Sol volverá a iluminarse. Y dice la leyenda que cuando termines de liberar todos los soles, el gran Dios Wiraqocha volverá a los Andes y evitará que una nueva oscuridad pueda marchitar la vida en la Tierra.

Suns of Wiraqocha es el primer videojuego diseñado bajo el patrón pixel art en Netdreams. Basado en las leyendas y mitos de las culturas Incas y Tiwanaku que se ubicaron en el actual Perú y Bolivia.Mitos y leyendas detrás del videojuego

El juego representa la eterna pelea entre la luz y la oscuridad que existen en todas las culturas del mundo. En el mundo de los Incas, el campeón de la luz es el gran Dios Wiraqocha. Este Dios suele trabajar acompañado de sus dioses menores conocidos como Auquis. Wiraqocha y sus Auquis protegen la luz del sol, una luz que ayuda a que la vida se desarrolle y ahuyenta a los malvados espíritus de la noche. Los Auquis, a quienes los humanos veían frecuentemente en la tierra, fueron representados de múltiples formas en el calendario astronómico de Nazca, conocido como Las Líneas de Nazca, ese gran calendario astral ubicado al sur del Perú.

La oscuridad eran los territorios de los grandes Dioses Yanañamca y Tutañamca, señores de la oscuridad y la noche tal como se les conocía en las antiguas leyendas incas. Estos los grandes Dioses son los enemigos de Wiraqocha no solo en la Tierra sino en todo nuestro multiverso y su pelea tiene dimensiones cósmicas.

Cuentan las viejas leyendas que cuando el hombre apareció en La Tierra, nuestro planeta era aún un lugar frío y oscuro y las fuerzas de la luz y la oscuridad se encontraban en constante conflicto. Un día, el gran Dios Wiraqocha apareció en Los Andes e iluminó los cielos con la luz del sol. En la región de Tiwanaku, se creó La Gran Puerta del Sol, un portal dimensional para los dioses que los pobladores utilizaban como lugar de veneración cuando llegaban los primeros rayos de luz que el Dios Wiraqocha ofrecía al mundo.

Sin embargo, en los cielos sigue existiendo una gran rivalidad entre la luz y la oscuridad. Por eso, el Dios Wiraqocha tuvo que tomar rumbo a otras dimensiones para mantener victoriosa a la luz. Los dioses malvados Yanañamca y Tutañamca, los grandes enemigos de Wiraqocha, aprovecharon para vengarse robando los soles de la Vía Láctea. Ambos robaron todos los soles de nuestra galaxia, dejando en profunda oscuridad a nuestro mundo, La Tierra. Ambos dioses son representados por las dos criaturas más peligrosas de los andes: el Puma, el gran felino de los Andes que se caracteriza por su fuerza, y de la gran serpiente Amaru, la anaconda de los Andes. Estos demonios vagaban por La Tierra y otros mundos con vida para impedir que ni los pobladores locales ni los Auquis pudiesen recuperar los soles.

La oscuridad no tenía fin y los hombres oraban al Gran Dios Wiraqocha pidiendo ayuda, con la esperanza de que no dejará que la vida en la tierra se marchitara. Wiraqocha tuvo piedad de los hombres y mandó a sus Auquis. El Gran Dios Wiraqocha los envió con la misión de rescatar los soles robados para evitar que la vida se marchitara en La Tierra y los otros mundos a los que se podía acceder a través de la Gran Puerta del Sol.